El 61% de los economistas considera que la situación va a empeorar en España en los seis primeros meses de este año. Es significativo que hasta el 20,7% cree que irá mucho peor, casi dos puntos porcentuales más que hace un año. Crece casi cinco puntos la percepción de que irá peor, según los datos del Barómetro económico del segundo trimestre de 2025 y previsiones para 2026 presentado este lunes por el Consejo General de Economistas (CGE). La previsión de crecimiento del PIB para 2026 se sitúa en el 2,3%.
Ante la caída de las expectativas positivas, el presidente del CGC, Miguel Vázquez Taín, ha reclamado que se adopten ya medidas estructurales. “La gran tarea pendiente es repensar el funcionamiento de las Administraciones Públicas e intentar tener un gasto público más eficiente. Hay necesidades crecientes como el gasto social o el gasto en infraestructuras y se necesita también saber qué reforma fiscal es la mejor, tiene que haber más equidad” ha señalado.
Reformar la educación y orientarla a prever los trabajos futuros, dar formación a la mano de obra que llega y no hacer cambios en esta área con cada gobierno es otra de las demandas. El presidente del Registro de Economistas Expertos en Marketing, Carlos Alonso de Linaje, que ha participado en la elaboración del Barómetro, ha añadido a la lista de las reformas urgentes que necesita la economía española invertir más en stock de capital fijo (infraestructuras y vivienda básicamente), no incurrir en más déficit público e intentar que la buena marcha de los datos macroeconómicos se traslade a la economía real, a la del día a día de los españoles.
Precisamente, uno de los resultados del Barómetro es que el 73% de los economistas encuestados afirman que hogares, empresas y ciudadanos no perciben que la economía vaya mejor. “Predomina el escepticismo, pues el 47% manifiesta que no se ha trasladado la bonanza macro y el resto, que lo hace de forma reducida o moderada”, concluye el estudio. Salvador Marín, director del Servicio de Estudios del CGE, ha explicado que la sensación negativa respecto a la situación de la economía real es más numerosa entre los menores de 30 años.
Aumenta la proporción de hogares (46,4% desde el 43,5% anterior) que asegura que tendrá dificultades para ahorrar.
la presión fiscal, los costes laborales y el precio de la energía son los tres factores que influyen negativamente en la competitividad. Los dos primeros son un lastre para más del 70% de los encuestados y la energía, para el 58,5%.
Otro elemento destacado es que el 60% considera que la calidad del empleo tras la reforma laboral del año 2021 ha empeorado.
Fuente: Marta Yoldi-El Economista
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