La Alianza Q-Cero organiza junto al COAM una jornada sobre descarbonización, destacando el potencial de la rehabilitación

La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que producen los edificios congregó en Madrid a un centenar de profesionales del sector de la arquitectura, la industria y la energía en una jornada sobre descarbonización organizada por la Alianza Q-Cero, una red empresarial coordinada por Iberdrola, en colaboración con el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) y el Green Building Council España (GBCe). Y es que los edificios son responsables del 40% del consumo de energía final en la Unión Europea y generan el 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según datos de la Comisión Europea.

El decano del COAM, Sigfrido Herráez, fue el encargado de dar como anfitrión la bienvenida a la jornada, presentada por Ingrid Gutiérrez, coordinadora de La Información Económica en 20minutos. “La descarbonización es de absoluta actualidad, tiene que ver con nuestro trabajo diario”, explicó Herráez, apuntando a que se trata de un reto compartido por todos los actores implicados en la construcción de edificios. El arquitecto recalcó la necesidad de rebajar el consumo energético no solo en los inmuebles de obra nueva, donde la reducción de la huella energética está más interiorizada, sino también en los edificios ya construidos, donde reconoció que es más “difícil” actuar, pero destacó el potencial de la rehabilitación.

También al inicio de la jornada, el presidente de GBCe, Justo Orgaz, recalcó la necesidad de abordar la descarbonización a lo largo de todo el ciclo de vida de los edificios y recalcó que implicarse en este asunto supone reflexionar sobre cómo construir el futuro de las ciudades. “Vivimos una etapa dorada en la descarbonización, pero nos falta construir textos”, añadió, remarcando que no existe una única solución para reducir el consumo de energía en los edificios.

“Estamos actuando relativamente despacio. La oferta sí se está descarbonizando rápidamente, pero tenemos un problema del lado de la demanda”, explicó, por su parte, el coordinador de la Alianza Q-Cero, Carlos Mataiz, abogando por tejer redes de colaboración entre los distintos actores del sector para acelerar la implantación de soluciones y tecnologías más eficientes. Para tomar la temperatura de la sala, el representante de la alianza hizo una rápida encuesta al respecto entre los asistentes, que opinaron de forma mayoritaria que el impulso a la descarbonización de edificios pasa por potenciar la financiación para este tipo de iniciativas e intensificar la colaboración público-privada.

​”La descarbonización es la palabra clave, pero la adaptación al cambio climático es también una medida complementaria. Son cara y cruz de una misma moneda, no son estrategias independientes”, añadió la directora general, que reconoció la necesidad de acompañar la transformación del sector de la edificación desde el sector público a través de financiación y recordó que solo a través del Fondo Social para el Clima de la UE se prevén invertir en España cerca de 9.000 millones de euros en este ámbito. “Las políticas por sí solas no bastan, La aceptación social de la ciudadanía es clave”, matizó Pita, que recalcó también la necesidad de concienciar a la sociedad sobre la importancia de la descarbonización.

Alcanzar las cero emisiones

La jornada de este miércoles fue, además, el foro elegido para la presentación de un estudio recientemente publicado por la Energy Transitions Commissions (ETC) sobre la descarbonización de los edificios en todo su ciclo de vida, incluyendo un análisis económico de los costes y recomendaciones de políticas públicas. El presidente de la ETC, Adair Turner, subrayó tres prioridades para crear un sector de la construcción con cero emisiones de dióxido de carbono: apostar por la electrificación en sustitución de los combustibles fósiles, mejorar la eficiencia energética de los edificios y flexibilizar el consumo de energía.

El experto apuntó a que gestos como la incorporación de bombas de calor pueden contribuir a que en 2050 el 80% de la energía utilizada en los edificios sea eléctrica, de manera que las emisiones podrían llegar a ser prácticamente nulas. Turner explicó que el reto no está solo en reducir el consumo energético en el calentamiento de los edificios, sino que también el enfriamiento de las viviendas será un problema creciente en los próximos años con el avance del cambio climático.

Fuente: I. FUENTES/20 Minutos

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