El informe anual de ADIME confirma la solidez del mercado de distribución de material eléctrico en España. Tras un ejercicio 2024 prácticamente plano, con una variación de ventas del -0,4%, el sector ha recuperado dinamismo en 2025 con un crecimiento del 7,5%, muy por encima de las previsiones iniciales. Pero más allá del dato, el Barómetro revela transformaciones estructurales que conviene leer con atención.
El crecimiento sorprende al alza
A principios de 2025, las empresas participantes proyectaban un crecimiento medio del 5,9%. El ejercicio cerró 1,6 puntos por encima. Detrás de ese empuje está, sobre todo, la actividad de las empresas instaladoras, que representan el 70,1% de las ventas del sector, junto con el peso sostenido de los productos relacionados con la distribución de energía y el ámbito industrial.
La muestra del Barómetro es amplia y representativa: 99 empresas que acumulan 4.694 millones de euros en ventas, más de 11.200 empleados y cerca del 75% del mercado nacional (Informe EF Adime). Los datos, por tanto, tienen solidez suficiente para extraer conclusiones aplicables al conjunto del sector.
¿Y para 2026? La previsión media se sitúa en el 5,5%. Leído con optimismo, el sector mantiene el rumbo. Leído con rigor, apunta a una moderación tras un ciclo expansivo. Hay, eso sí, una excepción: las empresas del segmento de 30 a 50M€ anticipan un crecimiento del 7,5% para el próximo ejercicio, la previsión más alta de todos los tramos. ¿Llevarán algo en mente?
Concentración: el tamaño importa, y cada vez más
Si hay un dato que este Barómetro deja muy claro, es que el crecimiento no se reparte de forma homogénea. Las empresas con más de 50M€ de facturación han crecido un 12,4%, prácticamente el doble de la media sectorial. Y no son muchas: solo 21 grupos empresariales. Pero concentran 3.508 millones de euros, es decir, el 74,7% de la muestra de este informe.
En el otro extremo, las empresas de entre 3 y 10 millones han crecido entre el 2,4% y el 3,3%, con expectativas para 2026 que no superan el 4,6%. Este gap no es nuevo (ya se apuntaba en Barómetros anteriores) pero se va ensanchando cada año. La concentración avanza de forma constante.
Para el gerente de una empresa mediana o pequeña, esto plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué estrategia tiene sentido en un mercado donde los grandes crecen el doble que la media? Las opciones no son muchas: crecer para alcanzar masa crítica, explorar alianzas o integraciones, o apostar por la especialización en segmentos donde el tamaño no lo sea todo.
Esta última vía tiene respaldo en los datos. Las empresas más pequeñas operan con márgenes brutos sin rappels más altos, hasta el 21,9%, frente al 17,6% del segmento de mayor tamaño. El margen, por sí solo, no garantiza nada. Pero sí indica que la especialización puede ser rentable, siempre que vaya acompañada de una estrategia clara, y sostenida en el tiempo, claro.
La demanda, concentrada en instaladores y tres familias de producto
La fotografía del cliente no ha cambiado mucho. Los instaladores siguen siendo el motor del sector: los de industria y mantenimiento lideran con el 30,5% de las ventas, seguidos de los de vivienda y terciario. En conjunto, los tres segmentos instaladores suman el 70,1% de la facturación total, un dato que se consolida y que en algunos tramos incluso ha aumentado respecto al año anterior.
Por el lado del producto, tres familias siguen acaparando la mayor parte del negocio: distribución de energía (27,9%), conductor eléctrico (18,7%) y producto industrial (18,5%). Juntas representan el 65,1% de las ventas.
Las categorías emergentes como renovables y regenerativas (5,2%), carga de vehículo eléctrico (1,2%) crecen en relevancia, pero no mueven la aguja de forma significativa en el mix de negocio.
Retos que continúan marcando la agenda: talento, digitalización y productividad
Los números económicos son buenos. Pero los que dirigen empresas en este sector saben que crecer no es el único reto. El Barómetro preguntó a los participantes por sus principales preocupaciones, y el resultado dice mucho sobre el estado real del sector.
La primera preocupación, como ya ocurrió en 2024, es la atracción, motivación y fidelización del talento (459 puntos). Le siguen la digitalización de procesos clave (416 puntos) y la mejora de la productividad y la rentabilidad (405 puntos).
Sobre la productividad, los datos del propio informe ilustran bien el problema: las ventas por empleado van desde los 277k€ en las empresas más pequeñas hasta los 547k€ en las de más de 50M€. Una brecha de casi el doble que no se explica solo por el tamaño, sino también por los procesos, las herramientas y la organización interna.
En cuanto a la digitalización, el ecommerce apenas representa el 1,7% de la facturación media del sector, con un crecimiento del 4,1% respecto al año anterior. Es ya “el eterno avance modesto”. El canal digital sigue siendo una asignatura pendiente para la mayoría de las empresas del sector, a pesar de que aparece año tras año entre las prioridades declaradas.
Leyendo entre líneas
El Barómetro ADIME 2025 no es solo un termómetro del ciclo económico: es también un mapa de las fuerzas que están redibujando el sector. Crecimiento sólido, pero desigualmente distribuido. Retos operativos que no admiten demora. Y una concentración que avanza de forma silenciosa pero constante. Quienes lean los datos con atención encontrarán, entre líneas, algunas de las claves para posicionarse en el mercado que viene o que igual ya ha venido.
Fuente: Pablo Fambuena-ADIME
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