El deterioro del asfalto en varias carreteras nacionales de acceso y salida de Madrid ha provocado en las últimas semanas una sucesión de reventones en las ruedas de los vehículos, que han puesto en alerta a conductores y servicios de asistencia. Los incidentes se concentran en tramos concretos de la M-40, la A-5, la A-4 y la A-42, todas dependientes del Ministerio de Transportes, donde los baches -descritos como «brutales» por quienes circulan a diario por la zona- han dejado decenas de vehículos inmovilizados.
En la M-40, entre los kilómetros 30 y 40, tanto en sentido A Coruña como en dirección Madrid, el repunte de asistencias ha sido especialmente acusado. Un gruista que opera en ese tramo asegura haber retirado él solo alrededor de 20 coches en pocos días. En el conjunto de la semana, calcula que la cifra puede situarse entre 40 y 50 vehículos afectados. «Está siendo dramático, todo son reventones», resume. El patrón se repite: impacto contra un socavón y neumático destrozado en el acto.
La A-5 presenta una situación similar entre los kilómetros 22 y 30 -incluso hasta el 35, según los avisos- en dirección Navalcarnero, a la altura de Parque Coimbra. Allí también se han sucedido los pinchazos por el mal estado del pavimento.
También el asfalto de la A-4, entre Villaverde y Valdemoro, está repleto de trampas para los conductores. «Es una carretera destrozada y muy peligrosa para conducir; pasan por aquí decenas de camiones y no se ha arreglado desde hace mucho tiempo», se quejaba un taxista.
Otro de los puntos negros señalados es la A-42, especialmente entre la salida 6 -antes del enlace con la avenida de los Poblados- y la salida 10 en sentido Toledo. En este tramo, los agujeros entre los puntos kilométricos 5,7 y 5,8 son visibles desde hace tiempo, según conductores habituales.
Los afectados coinciden en un detalle revelador: la rueda dañada fue siempre la misma, lo que apunta a un impacto repetido en un punto concreto del carril.
Fernando Blanco es uno de los conductores a los que se les reventó el neumático en la carretera de Toledo antes de desviarse a la M-40: «Fue al cambiar de carril cuando pasé por un hoyo grande. Reventó la rueda y tuve que parar y llamar a una grúa. El operario nos dijo que esa noche éramos ya el quinto coche», señala. Varios de los afectados han conseguido reunirse en un grupo gracias a la ayuda de los gruistas. «La carretera está fatal. Yo, en mi caso, he tenido que cambiar las dos ruedas y me ha costado 300 euros. Vamos a intentar al menos denunciar a través de las aseguradoras porque parecen socavones en vez de baches».
La conclusión de Alberto, otro de los conductores afectados, es clara: «El origen no está en una conducción imprudente ni en condiciones meteorológicas adversas, sino en el estado del asfalto. En algunos tramos basta un solo bache para dejar un coche fuera de la vía». En el caso de la A-42, se trata de una carretera de titularidad estatal, adscrita a la Red de Carreteras del Estado desde el pk 2,2 hasta el 77,47. El tramo afectado queda fuera de la responsabilidad del Ayuntamiento de Madrid. La zona de dominio de la M-30, de competencia municipal, alcanza únicamente hasta Plaza Elíptica (pk 3,700), por lo que los puntos señalados no dependen del Consistorio.
Precisamente, la semana pasada la Dirección General de Tráfico (DGT) ya avisó de un problema en el pavimento de la autovía A-5, en ambos sentidos, en el tramo que conecta Móstoles y Navalcarnero. La alerta se centraba en varios puntos comprendidos entre el kilómetro 18 y el 35, donde se habían detectado irregularidades en el firme. La DGT pidió extremar la precaución desde el pasado 7 de febrero, según su sistema de alertas.
El aviso coincidía con la reciente adjudicación por parte del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible de las obras de rehabilitación integral del firme de la A-5, entre los kilómetros 10 y 36,7, a su paso por Alcorcón, Móstoles y Navalcarnero. El contrato asciende a 15,4 millones de euros. El objetivo de la intervención es mejorar el estado del pavimento en un tramo de 26,7 kilómetros, reforzando tanto sus capas estructurales como su superficie para prolongar la vida útil de la vía, según el Ministerio.
Fuente: El Mundo
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