El pasado 22 de junio tuvo lugar un encuentro de UNE-AFME para conocer el alcance, objetivos y aportación de la Norma UNE 202014:2026 a las administraciones, fabricantes o instaladores en el avance hacia la movilidad sostenible.
Manuel Cabrera, director técnico de APIEM, estuvo en esta presentación y ha resumido los aspectos clave de la norma.
1. Contexto y origen
- Motivación inicial: A partir de 2010 el Gobierno español impulsó la movilidad eléctrica (objetivo 2014: 250.000 vehículos) y regulaciones que facilitaron la instalación de recarga (modificación Ley de Propiedad Horizontal, figura del gestor de cargas, ITC‑BT 52).
- Problema a resolver: evitar el sobredimensionamiento de la Línea General de Alimentación (LGA) por la incorporación masiva de puntos de recarga y gestionar la demanda para aplanar la curva de consumo.
- Evolución normativa: trabajo técnico de AFME y UNE → ITC‑BT 52 (2014) → especificación AENOR sobre SPL (publicada feb‑2017) → revisión y elevación a norma UNE (proceso 2024–2026) culminando en la publicación de UNE 202014:2026.
2. Qué es el SPL y su función
- Definición funcional: el Sistema de Protección de la Línea General de Alimentación (SPL) es el conjunto de dispositivos/soluciones (hardware y/o software) cuya función es proteger la LGA frente a la potencia destinada a la recarga de vehículos eléctricos, actuando desconectando cargas o regulando intensidad.
- Objetivo técnico: permitir un factor de simultaneidad menor que 1 en el dimensionado de la LGA; si se emplea el SPL, la potencia destinada a recarga puede reducirse hasta un 30% en el cálculo del diseño de la LGA.
- Neutralidad tecnológica: la norma no impone una tecnología concreta; define requisitos mínimos de seguridad y funcionalidad para admitir soluciones presentes y futuras.
3. Estructura y contenidos principales de la norma
- Objeto y campo de aplicación: admite funcionalidades adicionales (inyección nula, gestión de excedentes, integración con gestión dinámica de carga, etc.).
- Requisitos funcionales mínimos: bloques funcionales obligatorios — entrada, lógica de gestión y salida/actuación — y los datos que deben gestionarse (intensidad, estados, alarmas, parámetros de actuación).
- Arquitectura y componentes: tipología mínima de productos y elementos que conforman un SPL; componentes obligatorios y opcionales.
- Transmisión de datos: la norma permite múltiples tecnologías de comunicación; define requisitos de interoperabilidad y compatibilidad que afectan ensayos y verificación.
- Estaciones de recarga: requisitos de parametrización, verificación y la información mínima que debe facilitar el fabricante (curvas/tiempos de actuación, modos de funcionamiento).
- Ensayos y seguridad: ensayos funcionales, requisitos de compatibilidad electromagnética, y requisitos de seguridad eléctrica (aislamientos, corrientes de fuga, rigidez dieléctrica, protección mecánica, IP/IK, etc.).
- Anexos relevantes:
- Anexo A (informativo): orientaciones sobre arquitecturas y configuraciones.
- Anexo B (normativo): checklist obligatorio que sirve como lista de verificación del cumplimiento de la norma y debe acompañar al SPL.
4. Actores implicados y proceso de elaboración
- Participantes: UNE (CTN 202 y CTN 201), AFME, fabricantes (Legrand, Schneider, Wallbox, Orbis, EDP, etc.), AENOR, centros de metrología y acreditación.
- Proceso: propuesta de revisión → grupo de trabajo (GT‑02) → redacción y consenso → consulta pública (40 días) → discusión en comité → aprobación y publicación (febrero 2026).
- Razón para elevar a norma: la especificación tenía vigencia limitada; transformar el documento en norma UNE permite que el Reglamento de Baja Tensión (RBT) pueda referenciarlo con mayor peso reglamentario.
5. Impacto práctico y próximos pasos
- Para proyectistas e instaladores: el SPL permite optimizar el dimensionado de la LGA y evitar sobredimensionamientos costosos; obliga a incorporar criterios de verificación y documentación (checklist).
- Para fabricantes: necesidad de adaptar productos a los requisitos funcionales, de comunicación y de ensayos; proporcionar información técnica clara sobre curvas de actuación y compatibilidad.
- Para administraciones y reguladores: la norma facilita una referencia técnica clara que puede incorporarse en futuras actualizaciones del RBT o del CTE.
- Siguientes hitos: seguimiento de desarrollos legislativos (modificaciones del RBT, CTE, normativa europea) para determinar si la norma requiere ampliaciones o revisiones.