El 29 de octubre se cumplirá un año del paso de la DANA más terrible registrada en España, esa que devastó municipios y se llevó por delante la vida de 229 personas. Una tromba de agua que arrasó ilusiones, esperanzas, futuros, y dejó en una tremenda situación de vulnerabilidad a miles de personas, sin electricidad ni suministro de agua en las casas que quedaron en pie. Y ante esta catástrofe humana y material, también surgió el lado bueno del mundo: la avalancha de solidaridad de centenares de instaladores voluntarios que lo dejaron todo para devolver a Valencia un poco de normalidad, un trocito de paz, poniendo a punto los suministros básicos en las viviendas y comercios afectados.
Este fue el caso del asociado a APIEM Miguel Arturo Inocente Rodas quien, junto con Iván Valdivia, Walter Calderón y Edison Campos, formó un grupo de voluntarios que actuó en las labores de reconstrucción del pueblo valenciano de Utiel, asolado tristemente por el paso de la DANA. Este grupo de voluntarios actuó en la Urbanización La Fuente, que cuenta con 100 chalets aproximadamente, construidos en el año 1968 y todos ellos con una misma característica: chalet de planta baja, con su respectivo garaje, más patio interior, y una planta alta con techo a 2 aguas. “El agua de la DANA llego a cubrir toda la planta baja de todos los chalets. Eléctricamente, los chalets tienen un suministro de energía a través de la acometida aérea que viene trenzado y grapado a 4 metros del suelo, aproximadamente, y discurren por las fachadas exteriores de los chalets”.
Miguel Arturo Inocente Rodas recuerda que “el 98% de los inmuebles donde actuamos incumplían el REBT, lo mejoramos de forma básica y dentro del límite legal de pertenencia al usuario, entregando al final, a cada usuario un informe técnico básico donde se le incluía un esquema unifilar de lo que realizamos”.


Por su parte, Julio Flors, gerente de Ecoval Electricidad, situada en Puçol pudo llegar a la zona el 4 de noviembre. “La vivienda que veíamos que necesitaba servicio, la atendíamos. Le dábamos ese primer auxilio”, reconoció este instalador que, en un primer momento, ‘desembarcó’ “en zonas que llevaban cinco o seis días sin luz”.
“Hemos cambiado fusibles y prolongado enchufes para que pudieran cargar el móvil o conectar una nevera”, señaló Flors sobre algunas de las entre 80 y 100 ‘misiones’ –a las que llegaba en los primeros días, aparcando su vehículo fuera de los municipios y yendo a pie sobre el barro cargado con los materiales. “El primer día éramos unos cuántos trabajando, pero poco a poco se fueron añadiendo más”, resaltó.
Según fuentes oficiales, hubo hasta 150 instaladores trabajando en intervenciones “de emergencia y reposición provisional del servicio eléctrico” como voluntarios, algunos incluso “con una dedicación exclusiva estos días para los afectados”. En ese tiempo, gracias también al recibimiento de material procedente de fabricantes y distribuidores, se calcula que se pudieron llevar a cabo al menos 1.082 intervenciones, ayudando con ello a más de 4.000 personas.
Los instaladores, parte del equipo de ayuda humanitaria
Para Miguel Inocente Rodas, asociado de APIEM, “los electricistas (o cualquier otro oficio técnico) debemos formar parte de un equipo de ayuda humanitaria, en una segunda fase, ante un estado de emergencia, catástrofe natural o atentado. No concebir esto es desconocer ampliamente la necesidad urgente de cualquier damnificado en cualquier lugar del planeta. Las entidades de intervención inmediata o de primera fase: bomberos, ejército, protección civil, cruz roja, etc. cumplen una labor eficaz, pero tras su intervención, todos ellos se van, quedando los sobrevivientes con sus viviendas destrozadas, siendo esos momentos muy importantes donde el damnificado percibe un golpe psicológico fuerte: el abandono estatal o la ayuda y el abrazo de cualquier voluntario, siendo ahí donde el damnificado o se hunde o se alivia, dichos momentos después de la desgracia y tras la intervención de la primera fase no se tiene en cuenta. Considero que en el futuro seguirán existiendo desastres naturales. En vista que el calentamiento global y el efecto invernadero son imparables y devastadores, la prevención siempre será más barata que cualquier daño”.
Los datos de REE
Según datos de Red Eléctrica Española (REE), la DANA del 29 de octubre afectó a la red de transporte eléctrica, con 23 apoyos caídos y 12 dañados. Los daños causados por los tornados y las intensas lluvias se centraron en la zona de Catadau, además de en Paiporta y Requena. Una subestación quedó anegada en Quart de Poblet. Pese a las enormes dificultades iniciales de acceso a las zonas afectadas, la actuación de todos los equipos de Red Eléctrica y el mallado de la red permitieron mantener en servicio la red de alta tensión.
Puedes leer la entrevista completa a Miguel Arturo Inocente Rodas aquí (página 40-41).
Fuente: APIEM/Levante-EMV/REE
![]()

