El nuevo impuesto sobre los gases fluorados que nos afectará en 2022

Recientemente, el Gobierno de España ha hecho público el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2022, en el que se prevé una recaudación del impuesto de gases fluorados de 70 millones de euros, ligeramente superior a los 67 millones de euros de 2020 y los previstos para 2021.

La reforma del impuesto anunciada en mayo, en la que se barajaba la simplificación del sistema de recaudación con la eliminación de los CAF o el aumento de la tasa de gravamen, pronto se estudiaría en 2022 para ser aplicada a partir de 2023.

Desde 2014 está en vigor en España el impuesto sobre gases fluorados, que en septiembre de 2018 fue rebajado de 20 a 15 euros por tonelada equivalente de CO₂. Desde entonces Hacienda ha recaudado cerca de 700 millones de euros por este concepto.

Por otra parte, el reglamento F-Gas introdujo en 2018 y 2021 sendas reducciones de los contingentes de importación de gas fluorado en la UE al 63 y 45% respectivamente, junto con un sistema de reparto de cuotas entre un pequeño número de actores. Esto provocó una burbuja especulativa sobre los precios del gas desde la segunda mitad de 2017, que propició unos sobre beneficios de 300 millones de euros para los poseedores de los derechos de importación. La burbuja de precios junto con el impuesto han alentado un mercado negro de refrigerante, que AEFYT estima en una cuarta parte del mercado total, y, por otra parte, han hecho reaccionar al sector de la refrigeración.

¿Cómo han afectado los impuestos sobre los gases sobre el mercado de los refrigerantes?

La evolución tecnológica hacia refrigerantes de moderado efecto invernadero y refrigerantes naturales como el R290 el CO2 y el amoniaco, junto la reducción de carga en minicentrales compactas y sistemas indirectos de refrigeración, han reducido considerablemente la demanda de gas fluorado por el sector a cerca de 5000 kt eq. de CO2, una tercera parte de lo que fue en 2014.

En consecuencia, a fecha de hoy los precios de la tonelada eq. de CO2, que condicionan el precio del gas refrigerante, han retornado a niveles previos a 2017, y previsiblemente los distribuidores de gas tendrán dificultades en colocar toda la cuota que tienen asignada para este año. Además, en enero de 2022 entrará en vigor en la UE una nueva prohibición de comercialización de gases fluorados en muebles frigoríficos, lo que reducirá aún más la demanda de gas fluorado el próximo año.

Todo apunta a que la recaudación del impuesto en 2022 no será mayor que la de este año, y probablemente quede más cerca de los 60 millones de euros.

¿En que nos afectará el nuevo impuesto sobre los gases fluorados?

Haciendo referencia al impuesto sobre gases fluorados que hay vigente en España desde 2014, pero que en la nueva Ley que prepara el Gobierno se aplicaría también a equipos e instalaciones nuevas.

Además, según la redacción del anteproyecto, desaparecería la figura del “revendedor”; es decir, el distribuidor o instalador que solicitaba el “Código de Actividad de los Gases Fluorados” (CAF) y evitaba tener que anticipar el impuesto a Hacienda antes de recargar el gas.

Este privilegio solo se mantendría en la nueva ley para los “almacenistas de gases fluorados” que importan el gas. Si finalmente es así, el instalador frigorista o “revendedor” no solo tendría que soportar la carga del impuesto al comprar el gas sino también liquidar de golpe el impuesto por el gas que tuviera almacenado a la entrada en vigor de la ley.

El proyecto de ley aún está en periodo de consulta pública, pero si sigue adelante el 2022 va a provocar ciertas alteraciones en el sector.

Fuente: INTARCON

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