Lunes, 23 de Septiembre, 2019

La fotovoltaica crece gracias al autoconsumo

El pasado 19 de septiembre, la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) compartía ante los periodistas las principales conclusiones de su informe anual destacando que la fotovoltaica es la forma más barata de producir electricidad para aquellos países con buen recurso solar.

El liderazgo de la fotovoltaica en la expansión de las energías renovables se debe sobre todo a la cada vez mayor competitividad económica de esta tecnología, que ha reducido sus costes hasta un 95% en la última década y que todavía tiene margen para seguir abaratándolos en los próximos años.

En España, la fotovoltaica continúa creciendo de la mano del autoconsumo: de los 262 MW nuevos instalados en 2018, el 90% corresponde a este tipo de instalaciones, mientras que el 10% restante (26 MW) proviene de plantas fotovoltaicas conectadas a la red.

El presidente de UNEF, Jorge Barredo, presidente de UNEF (en la imagen, a la izquierda), señaló que la contribución del sector fotovoltaico al PIB nacional ha crecido un 19% con respecto a 2017, situándose en 5.119 millones de euros, y el número total de empleos generados por el sector superó los 29.000, registrando un aumento del 19% con respecto al año anterior.

Por su parte, José Donoso, director de UNEF, ha señalado que “es esencial que la tarifa que diseñen CNMC y MITECO acompañe la transición energética y no genere una barrera al autoconsumo, eficiencia energética o vehículo eléctrico. Para ello, debe reducirse el término fijo función de la potencia contratada e incrementar el variable, lo que nos acercaría a los países de nuestro entorno”.

APIEM , en defensa de la eficiencia para incentivar la estabilidad del sector de la instalación

A este respecto, APIEM se ha unido con asociaciones del sector, entre ellas UNEF, para pedir una reforma de la tarifa eléctrica que permita el empoderamiento del ciudadano para que estos puedan ser actores activos en la lucha contra el cambio climático. Además, la tarifa eléctrica debe alinearse con los objetivos de transición ecológica.

A este respecto, la actual estructura tarifaria de la factura eléctrica no da las señales adecuadas, porque el peso de la parte fija en una factura media es del 40%, lo que implica que casi la mitad de la factura que paga el consumidor, se destina a sufragar los costes del sistema, independientemente del consumo de energía realizado o del esfuerzo de las personas por ahorrar, invertir en energías renovables o en otro tipo de mejoras de la eficiencia energética.

Desde APIEM se defiende también una bajada del importe fijo de la factura eléctrica para fomentar las medidas de ahorro y eficiencia energética en los hogares, lo cual repercutiría en la estabilidad y mantenimiento del empleo de su sector que actualmente, y según datos del INE para la Comunidad de Madrid, está conformado por aproximadamente 2.000 empresas con una facturación en torno a los 4.500 millones de euros y que dan trabajo a unos 32.000 profesionales.

Los usuarios finales contratan instaladores eléctricos para realizar mejoras en sus viviendas (iluminación led, detectores de presencia, paneles solares, climatización de bajo consumo, etc.) con el objetivo de obtener un ahorro tanto energético como económico. Por lo tanto, si el usuario final, debido al elevado importe fijo de su factura no advierte una reducción significativa de la misma al implementar estas medidas, no encontrará una motivación para acometerlas, impactando negativamente en las oportunidades de negocio de las empresas del sector.


 

 

 

 

 
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