Lunes, 22 de Octubre, 2018

La Formación Profesional, la “receta contra el desempleo” que no termina de arrancar en España

“Yo estudié un FP en 2009, en pleno auge de la Formación Profesional, motivada porque nos decían que íbamos a tener una mejor entrada en el mercado laboral, pero a diario miro todas las ofertas laborales y siempre piden licenciados, ¿dónde está ese supuesto fácil acceso al mercado laboral?”. La que comenta esto es Sofía (nombre ficticio), de 30 años, trabajando desde los 21 “de lo suyo” y que ahora, casi diez años después y por gusto, ha decidido estudiar una carrera universitaria también “de lo suyo”. “Es curioso porque muchas de las asignaturas me parecen muy básicas al lado de las que estudiaba en el Grado Superior. Me sorprende ese nivel tan teórico y tan poco práctico y no entiendo por qué a las empresas les sigue interesando más contar con licenciados que con personas que tienen más práctica”, continúa.

No es la única que piensa de este modo. Jose estudió Delineación en los 90 y no tardó en empezar a trabajar. La crisis económica entró como un tsunami en su empresa y arrasó con él y con casi todo lo demás. Con 40 años, una hipoteca y dos hijos, no tuvo tiempo para lamentarse y se puso manos a la obra en la búsqueda de empleo. Le costó cerca de seis años conseguir uno. ¿El problema? “Todas las empresas prefirieron cubrir los puestos de delineantes con licenciados en Arquitectura. Les daba mejor imagen. Lo que no entendían es que esos arquitectos estaban menos preparados que los delineantes, que hemos sido formados específicamente para ello”.

¿Qué ocurre entonces con ese hueco que existe entre la teoría de la receta del empleo y la práctica no cumplida? En la página web del Ministerio de Educación y Formación Profesional se indica expresamente que “en la actualidad, la FP son los estudios profesionales más cercanos a la realidad del mercado de trabajo y dan respuesta a la necesidad actual de demanda de empleo de personal cualificado especializado en los distintos sectores profesionales”. Es decir, el argumento de una mejor empleabilidad se mantiene en pie.

¿Cuestión de estigma?

¿Y si estuviéramos ante una cuestión de prejuicios? Rafael Tamames, fundador de Findasense (una compañía de transformación digital con 300 empleados y una facturación anual de 18 millones de dólares) y autor de ¿Qué robot se ha llevado mi queso?, aseguraba en una entrevista al periódico El Mundo que “a la Formación Profesional hay que cambiarle el nombre, hay que hacer con ella un trabajo de branding. Ahora mismo está estigmatizada, el padre que tiene un hijo estudiando FP no lo dice, como que le da vergüenza. Es una estupidez, porque se necesitan técnicos, y los técnicos los forma la FP. Pero el problema es la palabra, FP, por lo que sea no hay modo de que funcione. Hay que cambiarle el nombre y que la gente esté orgullosa de estudiar eso”.

La generación X (los nacidos entre los años 70 y 80) creció bajo un argumento velado de que estudiar Formación Profesional era para los que no habían “podido” (por un cierta “incapacidad” académica) iniciar una carrera universitaria. La mayoría de esos chicos de entonces, adultos de entre 40 y 50 años ahora, vivieron en el seno de familias en las que pensaban que ser universitario y, posteriormente licenciado, les daría una mayor calidad de vida a sus hijos. El propio Ministerio de Educación y FP quiere acabar con esta argumentación y asegura que “a las enseñanzas de FP no sólo pueden acudir los alumnos que las eligen como una segunda opción educativa, bien por haber abandonado previamente los estudios (de carácter general o profesional), bien porque han decidido cambiar su itinerario educativo. Deben acudir todas aquellas personas que entiendan que las enseñanzas de FP, tanto de grado medio como de grado superior, como una opción atractiva, accesible y de alta calidad que le facilitará una formación innovadora y flexible muy cercana a la realidad social y empresarial (…)”.

Jacinta Manso Alarnes es la directora del Centro de FP Inglan de Getafe (Madrid). Para ella, “el estigma era en los años 90, pero en la actualidad hay muchos alumnos que eligen hacer un ciclo formativo de grado medio al terminar la ESO o un ciclo formativo de grado superior al terminar Bachiller. Para el curso 2018/2019, más de 800.000 alumnos estarán matriculados en Formación Profesional en España entre los tres niveles que existen actualmente (FPB, GM y GS)”.

Manso está convencida de que en los jóvenes españoles no ha calado esta estigmatización, el problema quizás estén los padres que todavía ven la FP como era antiguamente en la que se podía acceder sin haber obtenido el graduado escolar; hoy en día, solo ocurre esto en FP básica donde los alumnos que acceden desde la ESO ( 2º o 3ª ) no han obtenido el título de Graduado en ESO, pero es cierto   que para la mayoría de ellos supone engancharse de nuevo en el sistema educativo del que se han descolgado y aprender un oficio, pues la mitad de las horas que se imparten en el centro educativo ya están enfocadas a la especialidad que han elegido sin olvidarse por supuesto de las materias como lengua , inglés , matemáticas … y tener la posibilidad de obtener también el título de Graduado en ESO además del título en FP Básica .Estos alumnos pueden acceder a Grado Medio y desde aquí a Grado Superior, en nuestro centro esto ocurre en un gran número de alumnos”.

Sea por una cuestión de nombre (Rafael Tamames propone rebautizar a la FP como “Universidad Técnica), de prejuicios o de falta de información, el Ministerio se ha puesto manos a la obra para situar a la Formación Profesional en el lugar de excelencia que se merece, según la propia ministra de Educación, Isabel Celaá. En este sentido, se ha anunciado que se trabajará en una Ley de Formación Profesional en la que vinculen políticas de educación, FP, empleo y desarrollo económico. La titular de Educación también anunció que de forma paralela y de manera inmediata se pondrá en marcha medidas como un nuevo catálogo único de cursos, estudios sobre la oferta y demanda del mercado, inclusión en la Formación Profesional las especialidades emergentes y se reactivará el Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional.

La FP Dual, modelo de éxito de Alemania

Según www.portalalemania.com, la FP Dual en Alemania es uno de los pilares del sistema formativo alemán y tiene una importante función en el mercado económico social. Cualquier alumno puede entrar en este tipo de formación, lo cual abre la entrada al mercado laboral a un amplio espectro de la población. Según el oficio elegido y los estudios previos, la formación dura entre dos y tres años y medio y tiene lugar entre dos espacios: la teoría se aprende en la escuela laboral y la práctica en la empresa correspondiente, donde el aprendiz pasa tres o cuatro días a la semana, formando parte del equipo de la empresa guiado por su tutor profesional. En cuanto a la escuela, es el lugar donde tienen las clases de la especialidad uno o dos días por semana. El contenido de estas clases se ajusta a las prácticas en la empresa. Una vez finalizado con éxito el periodo formativo, se obtiene un título laboral verificado por el Estado y reconocido en toda Alemania.Más de un 50% de la población en Alemania está en disposición de este título.

“Las posibilidades de desarrollo tras la FP Dual abren un camino profesional que a veces reporta sueldos mayores que una carrera universitaria. Así, el sueldo medio de un maestro artesano o un técnico es de 42.000 €, en torno a 8.000 € por encima del de un periodista con título universitario y dos años de experiencia”, aseguran desde www.portalalemania.com.

En España, la implantación de la FP Dual está regulada por el Real Decreto 1529/2012, de 8 de noviembre, y su implantación depende de cada Comunidad Autónoma. En algunas, como en Euskadi, el pasado curso 2017-2018 se aumentó en un 48% los alumnos matriculados en esta opción y las empresas colaboradoras se incrementaron en un 38%.

Además de en la implantación desigual en el territorio nacional, otra de las diferencias entre el modelo alemán y el español es la concienciación “temprana”, clave para eliminar esa estigmatización, ya que en los institutos alemanes, “cuando los estudiantes tienen entre 13 y 15 años, se les informa de que la Universidad no es la única opción. Una serie de profesores formados en FP Dual y con presencia en todos los centros les cuentan que con ese programa podrán cobrar unos 800 euros al mes mientras estudian y que el 68% de ellos conseguirá un contrato una vez finalizada la formación, que dura entre dos y tres años”, indica el diario El País.

Sofía, sin embargo, no cree que el problema se encuentre tanto en esa labor de concienciación como en la del tejido empresarial español: “la culpa fundamentalmente la tienen las empresas. Siguen considerando al licenciado más preparado y están muy equivocadas”.

Jacinta Manso comparte la opinión de Sofía, aunque con matices. “En España el gran tejido empresarial está formado por PYMES y en muchas ocasiones no conocen las ventajas mutuas que se producen entre los alumnos y las empresas cuando estos van a realizar sus prácticas (Formación en Centros de Trabajo). Esta es una labor importante que entre todos tenemos que hacer; es una forma de conocer al alumnado y lo que son capaces de realizar. En nuestro caso, nos sentimos muy orgullosos de las felicitaciones que recibimos de las empresas y del alto número de alumnos que se quedan a trabajar en las mismas después de sus prácticas”.

Sociedad, sistema educativo y empresariado se enfrentan a un gran reto, por tanto: que esa fórmula mágica que parece ser la Formación Profesional contra el desempleo sea implantada con éxito en España.
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