Sobre nosotros

APIEM nace con el apasionamiento de los primeros años de aquellos "felices 20". Todo empezó el 22 de septiembre de 1922, día entusiástico y luminoso del recién iniciado otoño madrileño. Un grupo de nueve hombres celebraron la Junta de Constitución que la que se denominó sociedad de Maestros Electricistas y Similares de Madrid, en el domicilio provisional de la calle Barquillo , nº 26, tienda. Desde entonces hasta hoy, diferentes denominaciones, sedes y presidentes. En 1997, con motivo del 75º de la asociación, se realizó un gran libro de prestigio que recoge nuestra Historia.

Acabado de imprimir el 1 de junio de 1998, fue presentado en el Patio de Cristales del Ayuntamiento de Madrid, bajo la presidencia del Excmo. Sr. Alcalde, José Mª Álvarez del Manzano, el 4 de noviembre de 1.998.

En el prólogo de Alberto Ruiz-Gallardón, Presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid:"... La feliz iniciativa de dar a conocer buena parte de sus memorias mediante un exhaustivo relato de los principales acontecimientos, otorgan al lector la posibilidad de conocer el esfuerzo y la dedicación de muchos profesionales que desde antaño han velado por traer a nuestros hogares la luz que necesitamos y prestar un servicio público esencial para la seguridad y calidad de vida de nuestros pueblos..."

En el prólogo de José Mª Álvarez del Manzano, Alcalde de Madrid:"...El libro es un espléndido documento sobre la Asociación desde sus remotos orígenes, un testimonio sobre las personas que han sumado su trabajo y sus conocimientos, contribuyendo a esa cultura de la luz que tanto impulsa el progreso técnico, y que tanto ha influido en las actividades humanas. Y es, a la vez, un testimonio sobre nuestra ciudad, sobre el desarrollo histórico-social de Madrid, en el contexto global de España..."

En el prólogo del entonces Presidente de APIEM, Serapio Calvo Miguel, “Teníamos la documentación muy guardada, durante largos, larguísimos años, era necesario que alguien la clasificara y ordenara... Teníamos amplia documentación, teníamos la materia prima, faltaba el artesano que moldeando y moldeando esta materia prima, fuera capaz de hacer leíble nuestra historia. Era preciso reconocernos en el presente. Deberíamos ser testigos de nuestra historia pasada, por su fiel conocimiento. No era tarea fácil. Era realmente difícil..."



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